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¿Embarazo posterior al trasplante hepático?

¿Embarazo posterior al trasplante hepático?

05 sept. 2019 12.32p.m.

¡Sí hay posibilidad! de quedar embarazada luego del trasplante hepático y formar una familia.

Puedes quedar embarazada luego del trasplante de hígado

La cirugía de trasplante de hígado, tiene como objetivo curar las enfermedades hepáticas terminales, sin embargo también busca insertar al paciente trasplantado a la sociedad, con el fin de convertirlo en un individuo útil, con una buena calidad de vida.

En el caso de las mujeres trasplantadas uno de los aspectos más importantes para el desarrollo de la vida es la fertilidad y el deseo de tener un embarazo con éxito para lograr tener hijos.

La buena noticia es que en 1963 se informó por primera vez, que una mujer consiguió una gestación tras un trasplante. Por lo cual desde ese momento, han sido numerosos los embarazos a término en mujeres receptoras de diferentes tipos de trasplante—incluyendo el de hígado—.

Sin embargo, en este proceso se requiere de vigilancia estricta por parte del equipo médico encargado, obstetras y otros especialistas para velar por la seguridad de la madre, del feto y del órgano trasplantado.

Por eso es recomendable programar el embarazo por lo menos pase un año después de la cirugía, ya que aunque el proceso de fertilidad y regularidad de los ciclos menstruales puede recuperarse de 2-3 meses luego del trasplante, la inmunosupresión durante el primer año es más fuerte para evitar rechazo del injerto, lo que puede ser riesgoso para el buen desarrollo del feto.

También es aconsejable descartar la presencia de infecciones crónicas o hipertensión no controlada, antes de planificar la concepción para garantizar un buen embarazo.

Toma en cuenta que el embarazo por sí solo no representa un riesgo para la implantación, la complicación que más se teme frente a un trasplante es el rechazo, por lo que no existe una diferencia significativa en las mujeres embarazadas respecto a las que no lo están.

Hay excepciones si la concepción ocurre en menos de 6 meses de la intervención, ya que existe un 7% de rechazo agudo durante el embarazo y 8% de pérdida del injerto a los 2 años postparto.

Durante el período de gestación, es relevante considerar que pueden aparecer patologías médicas asociadas al embarazo (aun en mujeres sanas), que afectan el hígado, tales como: preeclampsia, eclampsia y Síndrome de Hellp.

Por lo cual, todas estas condiciones pueden poner en riesgo tanto la vida de la madre, del bebé y el funcionamiento del injerto. De ahí la importancia del control estricto y permanente del equipo médico encargado.

Además las mujeres trasplantadas de hígado, tienen más riesgo de padecer de hipertensión asociada al embarazo, puesto que la presión arterial se ve afectada con el trasplante, registrándose un 34% de hipertensas en mujeres embarazadas trasplantadas, versus un 10% en las que no lo están. También la incidencia de preeclansia llega a un 22% en mujeres con esta condición.

Por su parte, a los inmunosupresores se les ha relacionado con el desarrollo de la hipertensión arterial, siendo en orden decreciente la Ciclosporina, Tacrolimus y los esteroides (4). Por su parte, no se ha reportado incremento en la incidencia de diabetes gestacional.

Es frecuente notar el aumento de las enzimas hepáticas sin ictericia, generalmente tratada con incremento en las dosis de inmunosupresores y/o bolos de esteroide.

También en este tipo de pacientes es más común la aparición de infecciones del tracto urinario, que puede predisponer un parto pretérmino, por lo que es muy importante el diagnóstico precoz y su tratamiento para evitar complicaciones.

En tanto dura el embarazo, no está establecido retirar la terapia inmunosupresora, pero es imprescindible saber que los bebés que nacen de madres trasplantadas y que reciben este tipo de medicamentos, tienen mayor riesgo de tener retardo del crecimiento fetal y riesgo de parto pretérmino.
Por lo que cabe la posibilidad de ajustar las dosis inmunosupresoras o incluso cambio de la misma. Siendo las complicaciones más comunes: pérdida fetal, prematurez y bajo peso al nacer.
Las causas asociadas y más frecuentes de prematurez son la preeclampsia y la rotura prematura de membranas. No se ha reportado un aumento de las malformaciones fetales, siendo comparables con la población general, alcanzando un 2-3%.

Por otro lado, la elección entre el parto y la cesárea se realiza de acuerdo a la salud de la madre y del niño. Pero en mujeres trasplantadas se recomienda el parto natural, debido a mayor riesgo de infecciones asociadas al acto quirúrgico. Sin embargo, la escogencia del procedimiento se establecerá bajo parámetros obstétricos estándares.

Respecto a la lactancia, no está recomendada en paciente que reciben medicamentos inmunosupresores, debido a no tener definidas las consecuencias negativas y efectos de exposición de las mismas sobre el niño. Sin embargo, no es obligatorio eliminar el proceso de amamantamiento.

El Registro Nacional de Embarazos Post-trasplante (NTPR), desde 1991 en EEUU, ha tenido como objetivo estudiar el pronóstico de los embarazos en los receptores de trasplante en este país. Se ha incluido a las mujeres receptoras de trasplante que han tenido uno o varios embarazos, así como los hombres receptores de trasplante, que han procreado hijos tras una cirugía.

Análisis posteriores, están dirigidos a los potenciales efectos de los nuevos regímenes inmunosupresores, no solo para identificar cualquier riesgo sobre el embarazo a causa de la exposición inmediata, sino también la posible incidencia postparto y durante la lactancia.

 

Dra. Erika Medina Dobelis
Médico internista e intensivista

Edición
María Alejandra Diez
Coordinadora de Comunicaciones Fundahígado

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