La malnutrición en pacientes con enfermedades hepáticas

La malnutrición en pacientes con enfermedades hepáticas La malnutrición en pacientes con enfermedades hepáticas
29 jun. 2020 03.24p.m.

La malnutrición en pacientes con enfermedades hepáticas

El hígado es uno de los órganos más importantes a nivel nutricional, ya que este se encarga de metabolizar todos los nutrientes que nuestro cuerpo recibe a través de la alimentación. Al estar afectado por una enfermedad de base, también se ve perjudicada la forma en la que nuestro organismo procesa los alimentos.

Por este motivo, podemos decir que los pacientes con enfermedades hepáticas pueden cursar con malnutrición. La buena noticia es que esta se puede prevenir.

Hay que tomar en cuenta que las enfermedades aumentan el gasto energético de nuestro organismo, es decir, para recuperarnos nuestro cuerpo invierte mayor energía buscando soluciones para mejorar. Es por eso, que al estar afectado el principal órgano que metaboliza los nutrientes –el hígado–, se tiene un gasto energético adicional.

Además de todo lo mencionado, la mayoría de los pacientes, experimentan malabsorción a nivel intestinal, pues nuestro hígado, tiene una conexión directa con el intestino y además de generar déficit en algunos nutrientes como las vitaminas liposolubles, también se genera un estado inflamatorio continuo en la luz intestinal.

Todo esto, provoca que las microvellosidades que están en el intestino, las cuales nos permiten absorber los nutrientes, se atrofien y disminuya.

La  malnutrición en pacientes con enfermedades hepáticas, puede evidenciarse como desnutrición aguda en menores de 5 años o delgadez para mayores de 5 años, esto dado por un déficit de peso comparado con la estatura.

En el caso de los adultos o niños mayores, lo determinamos a través del IMC (Índice de Masa Corporal), que no es más que la correlación del peso con la estatura, en el caso de los niños, también con su edad.

También existe una mayor pérdida de micronutrientes, como por ejemplo, vitaminas liposolubles, que se absorben en menor proporción a nivel intestinal.

Algunos pacientes, pueden padecer de malnutrición por exceso, producto de antecedentes de inadecuados hábitos de alimentación y que continúan en el transcurso de la enfermedad.

Es muy importante que conozcamos los motivos de malnutrición en pacientes hepáticos para entender cómo podemos prevenirlos y luego en caso de padecerlos, corregirlos.

Lo primero, es tomar en cuenta que es fundamental llevar una alimentación balanceada que incluya en las tres comidas principales, todos los grupos de alimentos, en proporciones adecuadas según la edad y por lo menos hacer dos meriendas.

Sin embargo es muy difícil, dar opciones generales acerca de la alimentación, pues esta debe ser individualizada en cada paciente y evaluada por un especialista que defina una estrategia oportuna.

En líneas generales para el caso de los bebés –menores de 6 meses de edad–, es recomendada la lactancia materna exclusiva, luego el inicio de alimentación complementaria y continuar incorporando alimentos de manera progresiva hasta el año de edad.

Poco a poco al niño se debe ir incorporando a la mesa familiar, esto quiere decir, que va a comer de la misma forma que el resto de los miembros, pero con modificaciones en cantidades.

Si el paciente, es un escolar, adolescente o adulto, sus hábitos de alimentación se ajustarán al grupo etáreos y su requerimiento debe estar ajustado a su condición hepática y estadio de enfermedad.

En el caso de los pacientes que cursan con desnutrición aguda, es necesario acudir al nutricionista y que este pueda indicar el tratamiento terapéutico adecuado en función de sus requerimientos nutricionales, garantizando una óptima y pronta recuperación.

Está demostrado que la desnutrición aguda o delgadez es una de las complicaciones más frecuentes que agravan el estado de salud del paciente.

Es fundamental incluir la suplementación de vitaminas esenciales, para cubrir los requerimientos de micronutrientes.

Si el paciente, por el contrario, cursa con obesidad o sobrepeso, este debe modificar su ingesta calórica y mejorar los hábitos y conductas alimentarias, se ha demostrado que un exceso de peso también agrava la condición de nuestros pacientes.

Algunos alimentos, como por ejemplo la proteína de leche de vaca, sobretodo en niños, genera un importante grado de inflamación intestinal, por ser una proteína diferente a las proteínas de nuestro organismo, es importante, en la mayoría de nuestros pacientes pediátricos o en las madres lactantes de los mismos, realizar una exclusión oportuna y completa de los alimentos que la contengan.

En algunos pacientes, es importante hacer modificaciones de texturas, excluir otros alimentos que puedan generar aun mayor grado de inflamación y por ende malabsorción, o por el contrario aumentar alimentos fuentes de micronutrientes esenciales para garantizar una óptima recuperación.

Otra de las causas de malnutrición en los pacientes, producto de la enfermedad, es la pérdida de apetito, por eso añadir preparaciones densamente calóricas, en aquellos pacientes con malnutrición por déficit, puede ser esencial para su recuperación, todo esto bajo la guiatura de un profesional.

Estas son algunas de las directrices que nos permiten conocer la causa de malnutrición en pacientes hepáticos, cuales son la señales de alerta que nos indiquen que debemos recurrir a un nutricionista y cuál debe ser el abordaje, que en la mayoría de los casos, ha de ser muy individualizado.

En fin, es importante preservar un estado nutricional óptimo en cada uno de nuestros pacientes, pues esto nos permite de alguna forma disminuir la progresión de la enfermedad, lo que reduce las complicaciones asociadas a la misma y nos prepara para tener las condiciones adecuadas para alcanzar el trasplante hepático.

Lic. Andrea Jaimes
Nutricionista Fundahígado


Editado por:
María Alejandra Diez
Coordinadora de Comunicaciones Fundahígado

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